VALIDEZ DEL EMPLAZAMIENTO DIRIGIDO A DICHO DOMICILIO.
Si la sociedad apelante, con evidente desdén por el deber de buena fe, inscribió como la de su sede una dirección falsa, creando una apariencia engañosa para sus acreedores u otros terceros (con o sin intención) debe soportar las consecuencias de su propia imprevisión o maniobra, y admitir como válido todo emplazamiento realizado en esa sede ficticia. Las invocadas reglas de la buena fe, en cuanto fueron ignoradas por ella, le impiden invocar su propia torpeza.
“CHUMACERO DAVILA, MARTHA Y OTROS C/SANATORIOS Y CLÍNICAS ASOCIADOS SA S/DESPIDO” - CÁM. NAC. TRAB. - SALA VIII - 24/02/2010